jueves, 5 de noviembre de 2015

Una del montón

Soy esto, la que soy, una soñadora, amante de la lectura y de mis libros, buena amante del amor, de la belleza y del arte, de la sencillez de mi gente del interior, de los fideos caseros que me hace mi mamá y de las lecturas de mi abuelo, de los vestidos de novia que cosía mi abuela, y que me hacían soñar cuando era una niña, amante del Paris de Cortázar, que conozco a través de sus relatos y todavía no recorrí, esa, una del montón como dice Wislawa...



UNA DEL MONTÓN

Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para otros brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera
lo que habría significado
ser alguien completamente diferente. 
Wislawa Szymborska

Szymborska, Wislawa. Poesía no completa. 1a.ed.-Barcelona : Fondo de Cultura Económica, 2002.